Galería The Answer is Yes

Cuzco, Perú 2016

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® Brendan Williams

 

Este fue mi segundo taller con Ernesto Bazán y estoy segura de que no será el último!
El taller en el Valle Sagrado, Perú, ha superado la noción tradicional de un taller – fue una experiencia de vida – llena de diversión, risas y aprendizaje en la belleza del paisaje peruano. Hicimos algunas buenas caminatas en las montañas y regresé a casa en mejor forma que cuando empecé!

Los talleres de Ernesto siempre parecen atraer a fotógrafos con mucho talento que quieren estudiar con él para que les ayude a empujar los límites de su visión y este taller no fue la excepción – los altos estándares de todos los estudiantes nos ayudaron a abrir los ojos a lo que se puede lograr trabajando duro, con perseverancia, y, por supuesto, con un poco de talento!. Llegamos a ver con el resto del grupo maravillosos proyectos de fotógrafos de gran talento como los de Chad Anderson, Calvin Chen y Sandra Pereznieto y participamos en la edición de sus imágenes. Ernesto presentó sus bellas fotografías del proyecto Cantos en Bahía en el valle sagrado en Perú. Para mí este fue uno de los aspectos más destacados del taller. Y fue genial también ver el lindo trabajo reciente de Elke, David, Milton, Mónica, Jim y Daniel – y he aprendido de cada uno de ustedes.

Ernesto hizo la edición diaria de nuestras imágenes y con su crítica nos ayudó a todos a volver a centrar los ojos de nuestra mente y a tratar de encontrar las imágenes que “van más allá”, que trascienden fotos obvias y descriptivas y de fotografiar con el corazón – y no sólo lo que vemos ante nosotros. Por supuesto, es más fácil de decir que de hacer, pero creo que las imágenes de los estudiantes demuestran que Ernesto fue capaz de ayudarnos a llevar nuestro trabajo al siguiente nivel!. En general, fue un gran viaje – han nacido nuevas amistades y se han fortalecido las existentes. Qué mejor manera de aprender sintiéndonos feliz y riéndonos junto con Ernesto y los otros estudiantes fotografiando en el hermoso Valle Sagrado. Gracias Ernesto.

Brendan Williams

 



 

 

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® Calvin Chen

 

En busca de la espiritualidad. Este ha sido el viaje en el cual tuve la suerte de participar junto con Ernesto y sus talleres. Caminando entre los pastores en paisajes surrealistas fuera del tiempo. Observando rituales sagrados que se han transmitido de generación en generación. ¿Cómo no creer en fuerzas que son más grandes que nosotros, en las fuerzas que nos unen? La cámara es sólo una herramienta sencilla para presenciar estos pequeños pero numerosos milagros. Las fotografías, humildes intentos para capturar estos momentos fugaces. A menudo escucho Ernesto dentro de mi mente, “esta foto no es capaz de ir más allá … no logra elevarse ….” Escuché sus críticas tantas veces que puedo imitar su cadencia y la entonación en mi cabeza, pero al igual que fotos buenas, significan algo más, se vuelven más complejas, cada vez que las volvemos a ver. Sin rodeos, me he convertido en un mejor fotógrafo gracias a Ernesto. Pero de lo que estoy aun más agradecido es de tener estas amistades y de las experiencias que viví en este viaje increíble. Hasta la próxima.

Calvin Chen

 



 

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® Chad Anderson

 

Más arriba. 14.911 pies (4.545m). Traté de subir un pico cercano, sólo necesito ochenta pies para poder reclamar la marca de 15.000 pies. Pero se torna una subida demasiado empinada, y en todo caso la falta de aire se hace sentir. La aventura peruana este año nos ha llevado a nuevas alturas en este paisaje surrealista. Los picos y valles de los incas fértiles y sin árboles son, al mismo tiempo, estériles y fecundas.

Nos encontramos aferrados en una ladera de la montaña mientras seguíamos una procesión agradable y humilde de hombres jóvenes del pueblo de Huarocondo empujando y llevando una cruz de 500 libras al pico más alto por encima de su pequeño pueblo con la esperanza de ser bendecido y de poder encontrar una novia en un próximo futuro. Alcanzar la cumbre (14.209 pies … si están interesados) cuando la cruz se planteó fue sublime. Esta es una tierra de contrastes. Tratar de capturar la esencia de estos lugares y su gente es la humilde tarea que he elegido. Me encanta. Mi sexto viaje a Perú con Ernesto, esta vez con una familia de fotógrafos que piensan como yo. Los echo de menos ya. Esperamos que nuestros caminos se vuelvan a cruzar, tal vez en Perú. Gracias de nuevo a Ernesto por tu guía, inspiración y sabiduría.

Chad Anderson

 



 

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® Daniel Torres

 

Los talleres de Ernesto no son para los débiles de corazón. Yo no lo sabía cuando me inscribí, pero pronto lo descubrí una tarde cuando él dijo: “Esta es la oportunidad de su vida, quien me sigue?” Y yo lo seguí, y subimos a una altitud de unos 4.500 metros, y casi me perdí, y  compartimos papas cocidas bajo la tierra y tomamos chicha, una bebida de maíz fermentado con los generosos habitantes de este lugar remoto y hermoso, con los que hemos caminado a lo largo del lado de la montaña, y con quién nos hemos convertido en hermanos, y el granizo me golpeó la cara con fuerza, y mi corazón latía más rápido de lo que nunca lo he oído, y tambores y flautas estaban tocando mientras mis ojos se posaban en la inmensidad del valle del Inca desde el punto más alto y más sagrado, y fue a la vez hermoso, peligroso e inquietante, como todas las cosas que son relevantes y digna de ser vividas.

Así que no nos inscribimos en un taller; más bien hemos firmado algún tipo de contrato, donde Ernesto nos llevó a hacer algunas cosas audaces que sólo aquellos fotógrafos que están a la caza de magia pueden hacer. A cambio, nosotros tuvimos la obligación de compartir esta experiencia, y de vivirla intensamente, y luego él (y mis compañeros fotógrafos) me dijeron si había sido capaz de capturar bien aquella magia. Ustedes entienden que grupo de personas, que acuden a un taller de Ernesto comparte una pasión para destilar la esencia de las cosas. Ellos, toman fotos, pero están ahí principalmente para agarrar la vida por la falda y levantándola revelar el misterio íntimo que es el todo. Mirando hacia el espacio podrían gritar “Hola, Nada, a ver porqué eres hermosa!”

¿Y qué aprendí? Cosas muy específicas como un vocabulario para expresar si tu trabajo vibra, una red de colegas que caminan en este mundo con la intención de descubrir sus secretos, y también que es (cuidado) un desafío que la vida sea como la del monje que una vez dijo: “la iluminación es la capacidad de vivir una fracción de segundo a la vez.”

De hecho, ninguno de nosotros vino a hacer aquí algunas imágenes agradables -todos estamos por encima de estas fotos bonitas, hemos venido a presenciar y grabar la magia. Y todos vamos a hacerlo nuevamente!

Daniel Torres

 



 

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® David Salmanowitz

 

El taller de Ernesto es realmente como ningún otro, y aunque suene trillado y cursi, todos nos sentimos como una familia, e incluso mejor: como una familia que te gustaría volver a ver de nuevo!.

Las sesiones de edición con Ernesto y los otros participantes fueron simplemente fantásticas. Fue realmente una gran experiencia de aprendizaje. Ernesto sabiamente nunca edulcora lo que piensa de una imagen, funciona o no funciona y no tiene ningún problema en expresar su opinión. Esto ha sido de gran valor, como los consejos vienen del corazón y eso es lo que te hace crecer como artista. Me doy cuenta de que mis palabras podrían parecer, una vez más, banales y trilladas!. Ver cuantos participantes regresan a sus talleres demuestra que hemos vivido una gran experiencia, y darse cuenta que, cada día, las fotos de cada uno de nosotros estaban aun más fuertes, demuestra que algo muy especial estaba aconteciendo!

David Salmanowitz

 



 

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® Elke VanRulo

 

A diferencia de mi primer taller con Ernesto Bazán esta vez no me puede concentrar en escribir mis apuntes en el avión de regreso a casa.
Pensé que se hubiera echado de lado lo que escribí por una semana todo me hubiera parecido desde una mejor perspectiva. Pero ahora estoy aquí y me estoy doy dando cuenta de como todo ya ha sido dicho perfectamente por mis amigos. Me pregunto que falta por decir, un ejercicio interesante.

La sensación que no me abandona después de mi regreso a casa es de profunda gratitud. Me siento muy afortunada por la oportunidad de haber vivido el valle sagrado de una manera tan única y personal gracias a Ernesto. Incluso en diez viajes por mi cuenta nunca habría tenido el acceso que Ernesto me dio en esta parte del Perú y de su gente humilde y hospitalaria. Él tiene un sexto sentido para reconocer las situaciones que tienen potencial y ahí tuvimos la suerte de sumergirnos en ellas. Sin la guía de Ernesto me hubiera perdido por completo tratando de capturar el esplendor y la belleza brutal del valle sagrado. Me di cuenta en un momento dado que el mal de altura, que me  acompañó durante la mayor parte del viaje junto con la falta de oxígeno, no iban en contra de mí, en realidad me estaban ayudando a escuchar a mí misma y a concentrarme más en las impresiones que quería transmitir a través de mis fotografías.

En casa le dije a todos que el viaje hubiera sido apreciable incluso, sin las excepcionales lecciones de fotografía tanto de Ernesto como las sesiones de edición con el grupo de estudiantes donde aprendí mucho. Y ni siquiera he mencionado los muchos momentos que he compartido en esos diez días mágicos con amigos especiales que se quedarán conmigo para siempre, incluso haciendo nuevos amigos en el camino. Realmente creo que la vida es la gente que conocemos y las cosas que se crean junto con ellos.
Hasta el momento en que nos volveremos a encontrar!

Elke Van Rulo

 



 

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® Jim Hartsen

 

“Qué tan pequeño somos… Una vida de momentos aparentemente insignificantes … Entonces… Una mirada… Una mano se une a dos… luego tres… luego otras hasta que se forme un grupo. Un flujo de energía se pasa alrededor… una sensación de flujo se extiende… una hora… se convierte en una semana… semanas en años. Ahora, cada uno de nosotros toca el otro… no como dos palos, cortados de las fronteras… más bien como un vórtice de energía suave mezclado con una masa informe, cambiando constantemente movimiento… hasta detenerse. La unión te hace sentir como si las partes separadas ya no están ahí. Sólo el espacio lleno de luz queda. No estás tú… ni yo…ni nosotros  todo se mezcla… en aquel centro inmóvil. El todo equivale a uno…indivisible. Nunca tuvimos que haber entendido, pero estamos todos conectados y lo que cada uno hace en nuestra vidas después de todo nos afecta a todos.” Cita de Minor White utilizada por

Jim Hartsen

 



 

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® Milton Zambrana

 

Desde que he vuelto, he tratado de encontrar las palabras para describir… cuanto fue importante el taller de Cusco. De cómo haya sido importante pasar tiempo con personas que piensan de la misma manera y cuyo talento me ha ayudado a revitalizar mi deseo de tomar fotografías. La energía apasionada de Ernesto juega un papel importante como guia en el proceso de aprendizaje que tiene lugar durante los diez días, proporcionando largas jornadas de paisajes surrealistas donde siempre nos sentimos acogidos por personas que a pesar que tienen tan pocos bienes materiales tienen el corazón lleno de todo, lo que hace la humanidad digna de ser llamada así.

Y fue realmente una experiencia que me ha hecho más humilde. Los momentos íntimos que nos dio la vida misma son fundamentales en el estilo de vida de Ernesto y de su filosofía de enseñanza, y como resultado no hubo penuria de ellos. Las sesiones de edición de cada mañana fueron cruciales para acelerar el motor creativo que, finalmente, al termino del taller ha producido una magia real. Agradezco a Ernesto y a todos los miembros de nuestro grupo… que me dieron mucho más de lo que pueden imaginar… Todavía tengo un montón de reflexiones que hacer para ser capaz de absorber todas las lecciones que he acumulado en un corto espacio de tiempo y ya no puedo esperar por sentir, una vez más, el aire frío quebradizo en las montañas del Cusco.

Milton Zambrana

 



 

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® Mónica Jiménez

 

Esta fue la experiencia más increíble de fotografía, de senderismo y de vida! Gracias Ernesto, Calvin, Chad, Milton, Brendan, Jim, Daniel, David, Elke y Sandra para hacer que cada parte de este taller fuese tan extraordinaria!

Mónica Jiménez

 



 

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® Sandra Pereznieto

 

El regalo de la Pachamama

Hacemos mucha dependencia de nuestros ojos, cuando es nuestra alma que se expresa a través de nuestros sentidos, nuestros ojos, nuestras manos, nuestra respiración… A medida que pasaba el tiempo, me di cuenta de que es sólo si tenemos una alma “despierta” es que podemos tratar de encontrar la manera de comunicar lo que tenemos por dentro con otros, y muchas veces es a través de la conexión con otros seres humanos que podemos encontrar un camino. Hoy estoy sentada sola a lado de mi ventana, después de tantos días de compartir risas y pasiones, miedo y fuerza, fatiga y esperanza con otros doce fotógrafos de quien aprendí, que amé, y con los cuales he pasado incontables horas en busca de una manera de expresar nuestras almas. Durante diez días nos hemos convertido en una segunda familia de una manera muy especial. En el silencio de mi tiempo íntimo antes del regreso a la vida, sólo puedo sentir gratitud por la vida, por la amistad, por el amor entre compañeros de aventuras, por haber tenido la suerte de recibir las enseñanzas sabias y amorosas de Ernesto, guiar cada uno de nuestros caminos.

Me siento honrada de ser parte de esta gran familia que Ernesto ha creado con su dedicación, amor y compromiso con sus alumnos. Después de mi sexto taller sólo puedo decir que el camino apenas comienza para mí, un camino que espero que vaya a durar para siempre. En mi mente imágenes de pastores y alpacas que continúan corriendo en un vasto paisaje virgen de montañas preciosas y nubes de algodón mientras el viento frío está abrazando nuestras emociones y la música de una flauta acaricia nuestros pensamientos. Nos movemos muy suavemente casi como si tuviéramos miedo de romper el equilibrio mágico de una tierra incontaminada que nos recibe con sonrisas humildes.
La Pachamama, como en quechua se le llama a la tierra, nos dio a todos un regalo que no tiene precio, permitiéndonos recorrer sus montañas y valles en busca de nuestras almas. Humildes pastores fueron nuestros testigos y alpacas curiosos nos hicieron la vida más fácil, y después de estos diez días increíbles nos regresamos todos con lindas fotos y grandes recuerdos. Ahora volvemos a casa y trataremos de elaborar lo que hemos aprendido a través de las enseñanzas de Ernesto y, con suerte, nos encontraremos de nuevo en la próxima aventura. Hasta entonces les deseo lo mejor a todos ustedes mis queridos amigos, que la vida pueda ser más sabia que nosotros y trataremos de volver a reunirnos pronto… la respuesta es SÍ.

Sandra Pereznieto

 


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