Galería Mud Club Holy Shit

Cuzco, Perú 2015

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® Adrian Gallop

 

Los momentos del taller que siempre permanecerán en mi mente: atrapados en el barro (dos veces) en la cima de las montañas con el sol que empezaba a ponerse, nuestras sesiones de café expreso por la mañana, escuchando la banda los “Hijos del Sol” en la van, el hombre borracho con un solo diente, comer las papas que nos ofrecían los campesinos en el campo y bromear con ellos mientras estaban cosechando, y la extraña mezcla de inglés, español, italiano y brasileño que hablamos entre nosotros.
Fotográficamente Ernesto me había prometido que me enseñaría a ver de una manera nueva y mantuvo su promesa. Disparar con un lente fijo me obligó a acercarme. Las sesiones de selección y edición han mejorado mis estándares para entender lo que es una buena foto y aprendí acerca de lo que se debe buscar en una imagen.

La imagen va más allá? Me pareció que el proceso mental fue mucho más exigente de un punto de vista emocional de lo que me imaginaba y aprendí cuánto esfuerzo se necesita para hacer una buena foto. En sólo diez días no he sido capaz de conseguir ser el fotógrafo que quiero ser, pero abrió una puerta y ahora sé que tengo que seguir en esta dirección. Ahora tengo que continuar viajando y trabajando sobre lo que he aprendido al menos un año. Tal vez entonces voy a estar listo para el próximo taller. Gracias Ernesto, gracias Andrea, Jordi, Fabio y Lianne. Disfruté de la compañía de cada uno de ustedes y aprendí de todos ustedes.

Adrian Gallop

 



 

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® Andrea de Francicis

 

Más que un taller con Ernesto este ha sido una experiencia de vida con un gran maestro de la fotografía. Conocí a Ernesto este año en Nápoles durante su taller, pero sólo como un visitante externo y me di cuenta desde el principio que estos días en Perú iban a ser muy intensos!
Estoy muy feliz de haber participado en este taller con mi amigo Jordi Pizarro, con quien inventamos el ritual del café expreso sin el cual las sesiones de edición por la mañana no hubieran sido lo mismo! Y gracias a Adrian, Fabio y Lianne pudimos llevar a cabo este ritual a lo largo de todo el taller.
Viviendo en la India, Perú parecía un lugar de ensueño! La comida es absolutamente increíble! Ernesto nos llevó a lugares donde ha estado fotografiando desde hace años: pueblos mágicos en la pre-cordillera del valle sagrado, lugares fantásticos de culto, fiestas del pueblo donde el sincretismo y el alcohol crea un ambiente realmente increíble. A continuación, pasar a más de 4.000 metros entre los pastos de alpaca y paisajes vírgenes que nos recordaban el gran Martin Chambi. Ochenta centímetros de barro no lograron destruir nuestro espíritu de aventura cuando nuestra van quedó varada durante casi medio día! Debido a todo esto vino la unión de nuestro grupo y nuestro nombre!

La oportunidad para discutir y editar futuros libros de Ernesto fue una oportunidad única para crecer fotográficamente. Para entender verdaderamente y honestamente porqué una imagen es buena o no, hablar sobre esto juntos y tratando de crear un lenguaje único y personal representó una gran experiencia para mí, teniendo en cuenta que yo estoy tratando de ser un fotógrafo, voy a tratar de regresar el próximo año.
Ernesto es el maestro que siempre he buscado y espero con su ayuda llevar mi fotografía al siguiente nivel!
Gracias Ernesto y gracias Adrian, Fabio, Jordi y Lianne para la experiencia increíble. Nos vemos en Iquitos en 2016.

Andrea De Franciscis

 



 

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® Fabio Erdos

 

Este fue mi primer taller con Ernesto y no logro describir lo increíble e inspirador que fue pasar estos días con Ernesto y su actitud generosa y con los otros estudiantes. Aún no puedo entender por completo, sólo unos días después del taller, lo mucho que aprendí y lo mucho que ha mejorado mi fotografía y sobre todo lo mucho que aprendí en la forma de interpretar y ver fotografías. Fue una experiencia de aprendizaje verdaderamente intensa e increíble.
Es imposible no sentirse inspirado cuando conoces a Ernesto. Su pasión por la fotografía, la forma en que, literalmente, siguió su sueño cuando era más joven, y su pasión por la gente y por las historias que encuentra en su camino. Es realmente increíble ver que después de quince años viniendo aquí al Valle Sagrado todavía tiene la misma (o más) energía y motivación que el grupo de estudiantes que estaba visitando el lugar y viendo estas increíbles personas y culturas por primera vez.
El grupo: Lianne, Andrea, Adrian, Jordi, Ernesto y yo construimos una gran energía juntos a pesar que nuestra conexión y solidaridad fue desafiada cuando nos quedamos atrapados en el barro, no una vez, sino dos veces. Pero nada nos paró de divertirnos y ver los obstáculos de una manera positiva! Y como Adrian dijo: “ocurrió por una razón”, y de hecho fue así: terminamos de ver una de la más hermosa puesta de sol con la luz más increíble de toda la semana!

También me encantó la forma en que Ernesto guió el taller y organizó la agenda. Tuvimos una gran variedad de lugares y momentos desde pequeños pueblos que parecían haber quedado atrapados en la época incaica, así como un día entero en el medio de una gran fiesta con los lugareños. Impresionante! Los días pasaron de una manera muy orgánica y sencilla, donde veíamos algo interesante cambiábamos nuestros planes para poder experimentar con lo que el nuevo camino nos llevaría.
Muchísimas gracias Ernesto por darnos esta oportunidad de poder compartir tu vida, tu pasión, energía e inspirarnos a todos con tu fotografía y tu camino en la vida. Es increíble verte vivir los días con tanta energía y pasión que realmente nos inspira de una manera muy profunda.
Finalmente, esto fue realmente una gran e inolvidable experiencia para mí que espero poder repetir de nuevo en un futuro próximo!

Un fuerte abrazo Fabio Erdos

 



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® Jordi Pizarro

 

Carta a Ernesto Bazán;
Conocí a Ernesto cuando yo tenía 22 años, más o menos los mismos años que él tardó en terminar su primer libro: Bazán Cuba. Para mi ese libro fue un amor a primera vista, me quedé totalmente fascinado con esas fotos, con esos encuadres imposibles donde parecía que todo estaba en el lugar preciso, en el sitio correcto, donde todo se le ponía allí delante suyo como si fuera una pintura perfecta, como por arte de magia. Compré su libro y le pedí que me escribiera algo: “para un fotógrafo que aún tiene que abrir las alas y aprender a volar” fue la dedicatoria más dura y cruda que nunca nadie antes me había escrito. Han pasado varios años para que realmente digiriera eso.

Hace unos tres años decidí romper con todo mi entorno; dejé el trabajo en el periódico por el cual tanto había soñado y cerré mi empresa de bodas. Hice lo que tendría que haber echo antes: seguí lo que mi corazón me pedía. El año pasado se me dijo que había ganado la beca para estudiar con Ernesto. Para mi fue un momento emotivo, importante a nivel personal, a parte del hecho de que podría viajar y estudiar con él, por el hecho de que fue él que me hizo reaccionar en ese momento de mi vida, en el cual yo buscaba algo a pesar de no saber el que. El me ayudó a quitarme la telaraña de los ojos.
Acabo de llegar del workshop de “personal journey” por el valle sagrado en Perú y vuelvo camino a Delhi. Me propongo a escribir estas cuatro líneas como agradecimiento a este emotivo viaje.
De estos días podría escribir maravillas sobre muchas cosas que hicimos y que vivimos juntos, pero muchas son demasiadas obvias, demasiada técnicas, no os quiero aburrir con lo que ya sabéis. Para ser totalmente sinceros con ustedes, decir que un workshop con Ernesto Bazán no es solo un workshop donde se aprende a editar, a componer, a ser exigente con uno mismo (que evidentemente de eso se trata) pero va más allá de todo eso. Para mi Ernesto te enseña a entender que un buen trabajo se cuece a fuego lento, que no vale la prisa sino la paciencia, el trabajo duro, que para hacer una buena foto, de esas que permanecen en la memoria, pueden pasar días, semanas o incluso meses… y para hacer un buen proyecto se necesitan varías así.

Ernesto transmite la ilusión de un niño cuando sale con sus cámaras contigo a fotografiar, vuelves a reconciliarte con la magia de la fotografía, ves que donde tu crees que no pasa nada a veces sí pasa, vuelves a aprender a mirar, que no es lo mismo que ver. Ernesto es uno de esos románticos que no se pasó a digital, que ama el olor de los químicos y aún tira a golpe de tri-x. Cuando te enseña una copia suya baritada entiendes el porqué.
Mis más sinceras felicitaciones por tu trabajo, por tu forma de ser, por compartir las ediciones de tus futuros libros con tus estudiantes, por querer enseñar todo lo que sabes, por construir ese grupo tan lindo que estás creando. Sigue así. Eres fuente de inspiración para muchos y otros tanto. Suerte.

Jordi Pizarro

 



 

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® Lianne Milton

 

Esta fue la oportunidad perfecta para frenarse un poco y volver a conectarse con la fotografía. Ahora sólo espero poder recordar este lema de vuelta al mundo real!
Nunca olvidaré el taller de Ernesto en Cuzco y el Valle Sagrado: el compartir un almuerzo de patatas cocidas en la tierra por los campesinos y los impresionantes paseos en la van a lo largo de las montañas místicas del Valle Sagrado que suben hasta las cumbres a 5.000 metros, y cuando quedamos atascados en el barro, no una vez, sino dos veces! Estoy tan feliz de haber vivido esta experiencia mágica mientras explorábamos fotográficamente los Andes – la gran altura, sesiones de café expreso y hojas de coca – siguiendo las huellas del maestro Ernesto Bazán.
Gracias por hacernos parte de tu mundo en este viaje Ernesto!

Lianne Milton

 


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