Galería Endless Driving… Endless Blessing

Chiapada Diamantina, Brasil 2012

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® Marc Caceres

 

Considerando que era mi primer taller, confieso que me sentía un poco aprensivo con la idea de ser el único estudiante tomando en cuenta que mis conocimientos fotográficos eran elementales. La única cosa de la cual estaba cierto era que me sentía insatisfecho con mis fotografías y que quería crear imágenes que tuvieran poesía, algo que está siempre presente en el trabajo de Ernesto. Mi aprensión, de toda manera, se fue trasformando primero en inspiración y después en motivación gracias a las criticas a los rayos láser de Ernesto y en el haber tenido la oportunidad de mirar atenta y repetidamente sus fotografías.
Más allá de haber subido la barra de mis habilidades en ser más critico mirando las fotografías y de ver la realidad con un ojo menos descriptivo, el taller fue una verdadera aventura magica donde sentimos el calor acogedor que los brasileiros nos daban constantemente durante nuestras exploraciones del campo. Invitaciones a tomar el café u a compartir un almuerzo con las familias que nos abrían sus casas y sus vidas, nos llevó a la creación de imagenes que comenzaban a capturar la alegria, la ternura y el misterio de nuestros gentiles anfitriones.
Las procesiones y las cerimonias religiosas nos desvelaron la intensa vida espiritual de Bahia y tuvimos el privilegio de asistir a algunos momentos espirituales inolvidables y trascendentales.
Los largos recorridos por carro en el infinito campo bahiano nos dio la oportunidad de reflejar sobre las muchas epifanías encontradas gracias a la intuición de Ernesto, y, quizá, también con la ayuda de una mano invisible.
Tengo un profundo sentido de agradecimiento por todas las bendiciones de los momentos lindos encontrados en la vida cotidiana de la gente que vive en esta inmensa tierra.
No veo la hora de continuar mi crecimiento fotografico tanto aquí donde vivo como en futuros talleres. Le agradezco profundamente a Ernesto por haber compartido su don.

Mark Caceres

 


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