Galería Strange Family

Chiapada Diamantina, Brasil 2011

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® Charlotte Shmitz

 

Estoy sentada en una pizzería en Cachoeira, pensando, si la pizza será tan buena como en la Chapada… pero le falta el mejor ingrediente – la extraña familia incryable, con todos sus miembros sentados a la mesa, luego de un maravilloso día lleno de bellos momentos e imágenes que cada uno conserva tanto en la cámara como en la mente. Estoy convencida de que el destino me hizo escuchar a Ernesto algunos meses atrás en Hanover, trayéndome a la bella Bahía. Sus cálidas palabras sobre la vida y la fotografía, sobre encontrar poesía por doquier, aún en los momentos más conspicuos, me impresionó profundamente. Mientras lo escuchaba un fuerte sentimiento creció en mí, que debería seguir uno de sus talleres. Sabía que, de alguna manera, haría un gran cambio en mí. Y ahora, solo unas semanas después, sé que estaba en lo correcto. Durante este taller descubrí y aprendí el significado de usar mi ojo interior, de mirar con todos mis sentidos, lo que nunca es muy fácil de hacer, aunque es la clave para encontrar bellos y puros momentos. Capturar esos irrepetibles, sorprendentes y agraciados instantes de la vida cotidiana antes de que estos desaparezcan no es tan fácil, aunque cuando la suerte se confabula, realmente puedes lograr una buena foto. Creo saber ahora qué es lo que estaba faltándole a mis fotos antes. Soy muy afortunada de haber formado parte de este hermoso grupo, los recuerdos de esos momentos, el lugar y toda la gente que conocimos quedarán por siempre en mi mente. Muchísimas gracias a todos!!

Charlotte Shmitz

 



 

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® Elena Lusenti

 

Ésta es la segunda vez que tuve la fortuna de fotografiar en Bahía al lado de Ernesto. Los días juntos fueron un reto que nunca antes experimenté, precisamente el afrontar días increíblemente intensos llenos de vibrantes y dramáticas situaciones, seguidos de apacibles días mundanos de pueblo chico. En ambas situaciones me sentí perdida sin saber en qué concentrarme ni por dónde empezar. Observar a Ernesto trabajando en este tipo de situaciones fue una lección invaluable. Pero también aprendí mucho de mis compañeros de taller, de sus bellas imágenes y de muchos pequeños detalles especiales que aún extraño. Esta única y extraña familia fue el ingrediente perfecto para adentrarme aún más en la seductora cultura bahiana, en su ritmo y magia – que hace cada vez más difícil dejarla… Nos vemos en marzo, Ernesto. A presto!

Elena Lusenti

 



 

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® Geralyn Shukwit

 

Todo el viaje parece un poco lejano a una semana de haber vuelto a casa. Aún cuando sentándome con las imágenes y editándolas, parece haber sido todo un sueño. Creo que debí quedarme más tiempo. Tengo que agradecerte Ernesto por crear estos talleres. Inicialmente, mi motivación fue ir a Cuba. Sí, la fotografía cuenta, pero Cuba! Y así empezó. No sabía qué esperar y lo que encontré fue una manera de mirar mis imágenes. Ahora, luego de todos estos años, todavía fotografío como loca y no puedo evitar mirar mis imágenes digitales mientras las fotografío. Esta clase me ayudó a parar un segundo, a mirar a mi alrededor, y ser consciente del contexto y no solo de la acción. Me gusta cómo todos nosotros, aún cuando provenimos de diferentes partes del mundo, logramos juntarnos como si nos conociéramos desde siempre. Lenguas, mezcla de ideas, toma de fotos, editando la locura entre risas. Necesitaba mucho sonreír. Gracias otra vez, Ernesto, nos vemos pronto. 

Geralyn Shukwit

 



 

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® Mar Aldaz De la Quadra Salcedo

 

¡Gracias Siciliano! Asistir al taller de la Chapada Diamantina en Brasil guiado por Ernesto fue para mí un descubrimiento transformador. Aterrizar en Salvador, en esa Bahía Negra, donde se mezcla el espíritu africano con la America Portuguesa, es una sensación impáctate. Asistir a la peregrinación del Senhor de Bonfim con más de 200.000 personas, rezando, bailando el primer día de taller es meterse de lleno en el espíritu Bahiano. Estar en Salvador de Bahia en el taller de Ernesto Bazán, te hace sentir como el gran fotógrafo Pierre Verger cuando decidió quedarse en Salvador. En el taller de Bazán, aprendes a mirar fotográficamente, a buscar el momento decisivo, ese instante que todo cuadra en tu objetivo, para que la foto transmita algo que llegue al alma…Con Ernesto, aprendes, que cualquier hecho cotidiano por intrascendental que sea, puedes encontrar la belleza fotográfica. Nunca me hubiera imaginado que los 15 días en Brasil podía aprender tanto. Adentrarse en la Chapada Diamantina con la furgoneta Volkswagen junto con mis compañeros de curso, era sentirse como en las expediciones científicas de Carl Friedrich, Philipp von Martius y Johann Baptist von Spix que documentaron la Chapada a principios del siglo XIX. También tengo que agradecer a todos mis compañeros de taller, Elena, Silvia, Geralyn, Charlotte, Sorin y Romain el buen rollo de esa “strange family” y como he aprendido de cada uno de ellos. Fotografiar ceremonias de Candomblé, Garimpeiros buscando diamantes, las fiestas de San Sebastian y muchas cosas más, ha sido una suerte y un  privilegio. Muchas gracias Ernesto por enseñar a encontrar la poesía en las fotos. 

Mar Aldaz De la Quadra Salcedo

 



 

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® Roman Fournier

 

En primer lugar, se suponía que no participaría en este taller, pero finalmente lo hice y me siento muy afortunado. Antes de venir a Bahía tenía solo una vaga idea del lugar por leer las aventuras de Corto Maltés “Bajo el signo de Capricornio”. Durante estos 10 días de taller sentí la misma intensidad aventurera y mágica de los comics de Hugo Pratt. Por estar Ernesto tan familiarizado con el lugar, pero también porque todos nosotros decidimos abrirnos a lo inesperado, a lo incierto, logramos en tan solo 10 días estar increíblemente expuestos a las tradiciones bahianas, a su cultura y cotidianeidad… todo un regalo! Mientras transcurre la vida, a veces, se encuentran gente y lugares tan únicos que dejan un recuerdo indeleble… esto ha pasado en Bahía… esto ha pasado con nuestra extraña familia incryable a la cual le estoy muy agradecido. Ciertamente, siento haber aprendido muchísimo durante las ediciones matutinas y luego de éstas… gracias a ustedes, amigos!.. y gracias, Ernesto, por dejarnos echar un vistazo a tu trabajo… lo valoro mucho.

Roman Fournier

 



 

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® Silvia Montanari

 

Querido Ernesto, Gracias por esta increíble aventura, por mostrarme esta belleza nativa de Brasil, que llevas bajo la piel y en tu mirada. Antes de ir me impuse algunas metas, porque la fotografía se me parece mucho: está en constante movimiento, es afiebrada, pero desafortunadamente sin magia. No fue el Candomblé sino tu paciencia la que me guió, como siempre, en la dirección correcta. Tú eres verdaderamente un maestro irremplazable, y espero que mucha gente en su vida o en un momento de confusión profesional tenga la fortuna de conocer a gente como tú. Nunca imaginé andar este camino con compañeros tan maravillosos, cada uno muy especial, con diferentes e interesantes perspectivas de la vida, cada uno con el corazón tan grande que los hace tan difíciles de olvidar. En cada momento difícil se me viene a la mente esa tonada que silvábamos juntos, que siempre me hará recordar a la extraña familia incryable con una sonrisa. Gracias a todos desde lo profundo de mi corazón.

Silvia Montanari

 



 

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® Sorin Frasina

 

Ernesto, escribo estas palabras casi seis meses después de la aventura de Chapada Diamantina, y me doy cuenta que durante estos meses me he encontrado varias veces a mí mismo silvando la melodía “La Marcha del rio Kwai”, soñando despierto con los rojos y rocosos caminos, y los ríos de aguas oxidadas que rodean la Chapada. Para mí este segundo taller en Bahía se convirtió en días de descanso llenos de oportunidades fotográficas. Fue un placer descubrir nuevos rostros del encantador mundo bahiano, al lado de viejos amigos como tú y Elena, así como de mis nuevos amigos G, Mar, Silvia, Romain and Charlotte. Muchas gracias, a todos ustedes, por estos maravillosos días de la extraña familia incryable. Y, otra vez, créeme: ¡ Sigo silvando! 

Sorin Frasina

 


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