Galería Orishas

Salvador de Bahia, Brasil 2011

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® Birgit Vagani

 

Mi amor por la tierra brasileña y su gente crece mientras más tiempo paso aquí, sintiéndome cada vez más en casa. Las calles de Bahia proveen un ambiente colorido a nuestros encuentros in-esperados. Volver a los mismos lugares, es como encontrarse con viejos amigos, reviviendo recuerdos y emociones y re-viviéndolos bajo una nueva luz. Con el progreso económico llega el cambio y mejores condiciones de vida. Pero la esperanza nunca muere. La luz es menos romántica y más honesta; la belleza en la sonrisa de la gente permanece. Siento que fue un grupo muy especial con el cual compartí el taller. Quiero agradecer a Ernesto por guiarnos en el camino y constantemente inspirarnos, a mis compañeros, Elena, a quién conocí por primera vez, y Paola y Kerim, a quienes ya conocía, por compartir el entusiasmo, y a toda la gente de Bahia por compartir momentos de sus vidas con nosotros. Fue maravilloso seguir construyendo este tipo de vínculo! 

Birgit Vagani

 



 

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® Elena Lusenti

 

Otro gran taller lleno de muchos momentos mágicos. Varios de ellos fueron realmente mucho más allá de lo que yo pude ver… Cachoeira y sus alrededores fueron una grata sorpresa. Esta zona es una pequeña joya. Las raíces africanas de brasil y su tradición siguen aún muy fuertes y presentes. Despertar con el galopeo de los caballos sobre el camino empedrado y los cantos de la iglesia vecina me hacía olvidar a veces dónde estaba yo realmente y en qué época. Los 10 días pasaron volando. Cada día fue muy especial, y cada persona también, en su particular estilo bahiano… Siempre me conmueve mucho, como siempre me pasa en los pueblos bahianos, cuando alguien para quien soy una completa extraña me permite entrar a su casa y me da la bienvenida como si yo fuera una vieja amiga perdida, y cuando es hora de partir me dice “volte sempre” (vuelva siempre). Y lo haré… Nos vemos pronto, Ernesto. 

Elena Lusenti

 



 

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® Kerim Ertug

 

Después de tomar el taller de Salvador en diciembre, sentí la necesidad de volver para continuar este viaje mágico que comencé en Bahía. Regresar a Salvador fue una decisión acertada para mí. El visitar nuevamente a las familias que conocí en diciembre y descubrir a nuevas personas en el campo, me hizo vivir muchos momentos mágicos llenos de emociones. Dando vueltas sin rumbo aparente, durante nuestro recorrido por la parte rural, fuimos descubriendo cosas grandiosas, experimentamos la parte afro brasileña de Bahía en su forma más pura… Nunca olvidaré el día en que nos topábamos con una cosa más maravillosa que la otra. Gracias Ernesto por otro espectacular taller! Y gracias Elena, Birgit, Paola e Israel por la grata compañía!! 

Kerim Ertug

 



 

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® Paola Nalvarte

 

Lo que significa tener la oportunidad de volver a fotografiar más de una vez al mismo lugar la entendí en este viaje mejor que nunca. Es algo que siempre nos repite Ernesto y no puede estar más en lo cierto. Me reencontré con la fábrica de chocolate, un lugar que siempre me intimidó un poco, y vi cosas que no había visto antes. Pude acercarme más a los niños y pasar un rato con ellos compartiendo el lindo paisaje que se puede ver a través de las ruinas del lugar sin sentir ese miedo de antes. Disfruté muchísimo de la zona rural de Cachoeira y esa vida más atada a la tierra que tiene la gente de ese pueblo. La tarde que robó mi corazón fue esa que a causa de la lluvia tuvimos que guarecernos todos en la pequeña casa de “la mamá grande”, una mujer súper fuerte que alberga con mucho amor en su pequeña casita a toda su numerosa descendencia . “Mi casa es pequeña pero entramos todos”, dijo ella. Cuando pasó la lluvia nos despedimos agradecidos, con brillos en los ojos luego de ser testigos de la gran dignidad con que ellos enfrentan la vida. Una experiencia inolvidable, entrañable. Le agradezco a Ernesto por haber hecho todo esto posible. 

Paola Nalvarte

 


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