Galería Iquitos Surreal

Iquitos, Perú 2011

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® Barbara Beltramello

 

Iquitos resultó ser una experiencia realmente especial. La simplicidad de la gente, su calidez, el tiempo que parece detenido, la vida del mercado y las casas flotantes, todo eso hace a Iquitos un lugar difícil de olvidar. Un lugar casi surreal en el que pude saborear por completo cada día del taller de Ernesto. Una vez más, el resultado final me sorprendió muchísimo porque superó todas mis expectativas. No siempre pude obtener las fotos que quise, pero entendí que lo más importante es seguir intentando con mucha paciencia y calma. Otra cosa que me sorprendió fue ver cómo cada estudiante pudo desarrollar su propio lenguaje visual. No sé cómo Ernesto logra guiar a todos sus estudiantes y sacar lo mejor de ellos. Son muchas las imágenes y sensaciones que aún conservo dentro de mí y que seguro seguirán ahí por siempre.

Barbara Beltramello

 



 

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® Maria Kokljuschkin

 

El colorido Iquitos lleno de vida nos dio la oportunidad, con los valiosos consejos de Ernesto, de capturar la vida cotidiana de su gente. Cada día íbamos a diferentes lugares para fotografiar pero regresábamos éstos una y otra vez, descubriendo la importancia de volver al mismo sitio. Recuerdo perfectamente mi primer día porque de alguna manera algo cambió en mi visión fotográfica. Me di cuenta que necesito ser más paciente para ver “el momento fotográfico”. Aún es difícil reconocerlo y aún más retador el capturarlo, pero seguiré aprendiendo. Creo que fuimos afortunados de poder conocer a personas maravillosas que pueblan ésta parte de la amazonía y de poder entrar a sus hogares. Toda la experiencia en Iquitos ha sido inolvidable, disfruté la buena energía de nuestro pequeño grupo. Espero tener la suerte de volver algún día.

Maria Kokljuschkin

 



 

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® Pam Richmond

 

Salimos rumbo al deprimido y empobrecido paisaje de Iquitos buscando “momentos fotográficos”, encontrando un tesoro de belleza natural y contacto humano. Ese es el milagros de Iquitos, que no deja de ser un lugar fronterizo entre su riqueza y ruina por la extracción de los recursos de la amazonía. Increíbles peces enormes de colores brillantes, monos muy humanos, canes de todo color y procedencia, anacondas, manatíes y muchas otras maravillas de la inundada amazonía destacan en la constante tensión entre lo silvestre y la “civilización” que caracteriza a esta zona. Troncos de árboles enormes yacen entre tablones y palos en las orillas de las aguas marrones y los espacios lodozos donde los niños nadan y chapotean. Uno puede sentir la profunda afinidad entre personas y animales así también como la solidaridad de las comunidades. El aún desatendido y abusivo cautiverio de animales y la vulnerabilidad de muchos niños es evidente, a pesar de los esfuerzos por proteger a especies amenazadas, sobre todo por la tendencia rapaz de algunos. Me siento afortunada de haber podido pasar 10 días fotografiando este mundo con Ernesto y nuestro grupo Iquitos Surreal. Con la suerte de haber podido seguir el paso (más o menos) de las maravillosas jovencitas de nuestro grupo (a pesar de cientos de subidas y bajadas del río al pueblo y viceversa), de haber evitado un baño de lodo en “la isla del mono” y de no caer en las rápidas aguas de los ríos cada vez que salíamos y entrábamos del bote. iQué tales oportunidades fotográficas, repletas de apoyo moral y físico para superar los retos. Muchas gracias, Ernesto, por esta gran experiencia.

Pam Richmond

 



 

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® Paola Nalvarte

 

Nunca me siento más viva que en la amazonía. Es un lugar tan lleno de vida en el que puedo sentir, en todos los espacios, la presencia de la Sachamama, el espíritu del bosque, protegiéndome. Poder retratar el camino, la gente, su cotidianeidad, los animales silvestres termina siendo algo tan especial, todo un lujo. Y más aún el ser guiada por un maestro como Ernesto en ese conmovedor andar. Y el delicioso ají de cocona (no de “coconut”), que acompañaba todos nuestros almuerzos fue para mí un agradecido y reconfortante sabor lleno de sensaciones. Una experiencia lindísima. ¡ Gracias maestro!

Paola Nalvarte

 


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