Galería Two Vultures and One Sparrow

Salvador de Bahía, Brasil 2009

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® Chong Piang Nhok

Tomé mi primer taller con Ernesto en el 2008, en Sicilia. Caminé las mismas calles y lugares que mis compañeros de taller, pero no vi los bellos “momentos” que mi compañeros más avanzados vieron y fotografiaron. Fue humillante. Pero estaba feliz porque aprendí a ver “momentos”, “elementos”, “planos” y “yuxtaposiciones”. Y empecé a mirarlos y a apreciar imágenes de forma más significativa.
Este es mi segundo taller con Ernesto. Todavía me es difícil anticiparme y ver “momentos” antes de que éstos tengan lugar. Pero creo que he mejorado un poco. Al menos sé cuándo “no lo los conseguí!”.
¡Salvador es un lugar increíble! Sí, hay pobreza. Hay miseria. Hay desesperación. Hay decaimiento. Hay muerte. Pero también hay belleza. Hay música. Hay baile. Hay energía. Hay esperanza. Hay vida. Creo que, colectivamente, todos nosotros fotografiamos algo de eso.
Además de la fotografía y de disfrutar de ese lugar llamado Salvador, regresé con algo totalmente asombroso.
Un comentario.
Tuvimos la oportunidad de ser parte de una reunión del grupo “Sin Tierra” que busca áreas de terreno para cultivar. Nosotros, totales extraños, fuimos recibidos en esa reunión. Cuando nos fuimos uno de los ancianos limpió el barro de los pies de uno de mis compañeros. Nos dio algunas sandías. ¡Y luego nos agradeció nuestra presencia!
Sus palabras antes de partir, desde el fondo de su corazón, fueron: “Por favor, no nos olviden”.
Yo no lo haré.
Chong Piang Ngok

 

 

 

 



® Silvana Lisca

¿Qué estoy haciendo aquí, otra vez? Qué sensación tan extraña… este taller es todo lo que he soñado hacer los últimos años. Y, aún así, ahora que estoy aquí, me siento tan inadecuada, tan bajo el promedio. Y tímida, ¡tan terriblemente tímida!
Llevar una cámara de alguna manera me hace sentir más vulnerable, como si cargara un arma diseñada para robar el alma de la gente, sus momentos preciosos. Pero no sé cómo robárselos.
Cómo admiro a la forma tal libre con que los demás se mueven, ¡acercándose a sus sujetos y tomando la foto que quieren! Yo no puedo. Cuando estamos todos juntos, me siento como un gorrión entre buitres. Gentiles buitres son, y aunque ellos no puedan convertirme en uno de ellos, me enseñaron que los gorriones también vuelan. Gracias, amigos!
Silvana Lisca

  

 



® Simona Turin

 

 

 


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