Galería Porque No?

Oaxaca, México 2009

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® Carlos Figueroa

Descubrí el trabajo de Ernesto por “casualidad” y de inmediato me golpeó. A través de sus imágenes conecté con una manera muy profunda de ver. Por una serie circunstancias personales, vi en su taller de Oaxaca una oportunidad para ayudarme a salir de mi letargo y ceguera fotográfica personal. Para conectarme, pensé, conmigo mismo y desde ahí fotografiar. Lo pensé mucho, pero al final volvía esa sensación de “debo estar ahí”. Así, aposté buena parte de mis ahorros y decidí acudir a Oaxaca.
Una de las primeras frases que nos dijo Ernesto fue: “Deben conectarse con su ojo interno para desde ahí fotografiar”. Pensé que era algo un tanto ensayado que les dice a todos sus alumnos, quizás es así… pero es la base del taller y me queda claro que es la base de la fotos que trascienden, al menos para uno.
Más que haber ido a Oaxaca para un taller de foto, acudí a un taller donde la experiencia interna y vivencial se vierte en imágenes. Cada cosa que sucedió ahí me trajo una lección. Mis cuatro compañeros: John, Stan, David y Judy, me dejaron, por decir lo menos, una enseñanza indeleble. Pude ver al ángel y demonio que es Ernesto y reconocerme en ellos. En medio de todo esto, mis imágenes cambiaron. Abrí la puerta a una dimensión a la que hace tiempo tuve miedo de entrar y que ahora quiero. Logré una imagen que me sigue golpeando el corazón cada vez que la pienso y veo.
Si antes tenía sólo la noción, ahora estoy seguro: nada es por casualidad. Yo debía estar ahí.
Carlos Figueroa

 

 

 



® David Taffet

El taller de Ernesto tuvo pasión, afinó la visión, creó intimidad e inspiró coraje. Revisé de mi portafolio las fotografías que tomé antes y las que tomé durante el taller, Ernesto facilitó un proceso más crítico y estructuró el prisma a través del cual pude ver, apreciar y seleccionar fotografías superiores. Las imágenes que sobrevivieron la revisión tienen composición, belleza, magia e intención.
Ernesto nos ayudó a comunicar con imágenes que inspiraron al que las tomó y produjeron una reacción en el que las vio. No existe una fórmula para obtener exitosamente una foto, pero Ernesto guió a sus estudiantes en la apreciación sobre el poderoso encuadre en el que todo tiene un sentido, capturando tanto el plano del fondo como el más cercano, incluyendo elementos primarios, secundarios y hasta terciarios. Observar a cierta distancia no ofrece más que una foto robada de un sujeto interesante; encuadrar estando en el mismo lugar donde todo acontece o al menos cerca de la acción, por otro lado, te permite más inclusión, posición y proximidad que conspiran en crear una bien compuesta, interesante y valiosa imagen. Cuando dudes, acércate, siéntete cómodo y empieza a componer.
Finalmente, el taller de Ernesto nos dio acceso a oportunidades fotográficas y a apreciaciones estéticas que antes no yo comprendía ni reconocía del todo. Me fui enriquecido con calidez de espíritu, confianza, propósito y pasión.
David Taffet

 

 

 

 



® John Fritzlen

 

Conocí a Ernesto en Los Ángeles durante una presentación de sus fotos de Cuba. Profundamente conmovido por lo que vi, comenté en alta voz una en particular: ¿Quién es este fotógrafo?, Dios mío, esta imagen es tan fuerte, etc. No había notado que Ernesto estaba cerca de mí. Estuve esperando un maestro de quien aprender, y lo encontré.
El taller de Oaxaca me inspiró a trabajar más y profundamente. También experimenté el inmenso valor de compartir un proceso creativo, aprendiendo mucho del bello trabajo de Judy, Stan, Carlos y David.
La devoción de Ernesto se proyecta también en su enseñanza. Estoy agradecido por su paciencia y motivación ante mis dudas y grandes esfuerzos. Pero, sobre todo, fue su habilidad de abrirme los ojos a otro nivel de fotografía que atesoro y guardo conmigo.
Finalmente, aunque los oaxaqueños nunca lean esto, les agradezco por lo bello que encuentran ellos en la vida y en la muerte.
John Fritzlen

 

 
 



® Judy Babinski

Gracias a Ernesto por otro mágico taller de Dia de Los Muertos. La energía de Ernesto y su dedicación nos ala a todos para ir más allá. Y gracias a los otros estudiantes, cada uno llevó al taller su propia magia. Stan y su dedicación en fotografiar la estación e bus de segunda clase. David y Carlos con su dedicación en probar muchos diferente mezcal hasta que el tiempo lo permitiera. Y John, que tuvo que enfrentarse un resfriado difícil y al final logró sacar buenas fotos.
Judy Babinski

 

 

 



® Stan Raucher

Después de tomar mi primer taller con Ernesto en New York en junio de este año, supe que debía regresar por más. El taller del Día de los Muertos en Oaxaca fue una maravillosa experiencia. Las útiles observaciones de Ernesto me ayudaron a refinar mi habilidad de tomar fotos y editar. Su conocimiento y acceso a eventos y gente locales proveyeron oportunidades fotográficas que no hubieran sido posibles de otra manera. La camaradería que experimentamos como grupo – fotografiando, montándonos en tugurizados colectivos y compartiendo almuerzos y cenas – fue genial.
Stan Raucher

 

 

 


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