Galería Nosotros y los Otros

Oaxaca, México 2013

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® Aisling Murray

 

Fotografiar en Oaxaca es una fiesta para los ojos. Haber estado en Oaxaca con Ernesto y trece apasionados de fotografía llenó mi corazón de amor.

Recuerdo que desde el primer día Ernesto nos decía de fotografiar lo que amamos, lo que nos hace latir el corazón más fuerte, y así intenté escuchar lo que me decía mi corazón de fotografiar. Cada imagen elegida en la selección final me hizo brincar mi corazón.  
Tener Ernesto como mentor es un regalo. Puedo escuchar aún su voz dentro de mi mientras miro las imágenes: “esta funciona”; “no hay nada en esta foto excepto caballos”; o “bella”; “esta foto está estancada”. Cuando Ernesto critica las imagines durante la edición todo lo que él dice viene de su corazón. Te hace mirar en cada punto del encuadre de manera tal que cada particular dentro de una foto sea importante. Te enseña a contar una historia con cada imagen. Por esto decidí de pasar diez días junto a él, para poder contar una historia con cada imagen que capto.

Ernesto nos llevó a la Sierra de Juárez sumergiéndonos en el verdadero México. Fue una experiencia verdaderamente increíble ir de casa en casa juntos con las comparsas. La gente de cada pueblo nos recibía en su mundo lleno de tradiciones. Nos permitió fotografiar con facilidad mientras nos brindaban comida y vasos de mezcal y cerveza.

Cuando me inscribí al taller Ernesto me dijo que tenia que considerar afortunada porque algunos de sus mejores estudiantes iban a participar en el workshop. Haber tenido la oportunidad de pasar tiempo con cada uno de ellos compartiendo risas, malestar en la van y más mezcal me hacía levantar cada mañana con una gran sonrisa.

Sandra – extraño tus abrazos y besos cada mañana. Nos volveremos a ver y iremos a bailar nuevamente.
Pam – Por tu maravilloso sentido del humor y la motivación en tratar de capturar unas lindas imágenes. Eres una gran fuente de inspiración para mi.
Stan- Adoro tu ojo critico y cuando toma cerveza.
Willem –  Amo tu pasión por la fotografía y por vivir este sueño.
Geralyn – La amiga de las conversaciones que logra romper todas las barreras con los desconocidos y que ama sacar fotos de paisajes muy lindos.
Silvia – Mi amiga italiana. Adoro tu tatuaje. Eres una mujer que tiene mucha fuerza física y mental. Trata de evitar carreteras llenas de curvas y baches.
Umit – Mi amigo hace varios años. Logramos compartir otra experiencia. Gracias por haberme aconsejado de seguir un workshop con Ernesto. Siempre te lo agradeceré.
Todd – Amo tu sentido del humor y tu diligencia en intentar buscar lindas imágenes.
Tammy – Dulzura, eres una gran artista. Se que veré tus fotos por todos lados. Eres una mujer que conoce su don y que lo utiliza con todo su corazón.
Stacy – Siempre aprecié tus pensamientos y comentarios sobre la fotografía.
Simone – Sonrío cada vez que pienso en ti. Amo la facilidad y el deseo de seguir el flujo de las cosas y obviamente tu creatividad con tu cámara fotográfica. No olvidaremos de tus movimientos cuando bailas.
Oliver – Nuestro gigante gentil del grupo. Me entretuve mucho viéndote interactuar y fotografiar la gente. Te haces amar.
Sergio – Con los ojos gentiles y una sonrisa maravillosa te conectas a la gente tan fácilmente y los hace sentir especiales. Que don que tienes.
Juan – Gracias por haber compartido tu profundo trabajo personal con todos nosotros. Me inspiraste a quitarle el polvo a mi cámara analógica y de utilizar nuevamente película. Tú gentiles y dulzura tocaron una parte profunda de mi ser. Nos volveremos a ver.
Esta es mi primera experiencia en un taller de Ernesto. No será la última.

Aisling Murray

 



 

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® Geralyn Shukwit

 

Nosotros y Los Otros. Somos Uno

El cambio es inevitable. No queremos cambiar pero tenemos que hacerlo, de otra forma nuestras vidas no serán más de nosotros sino estados alterados entre lo que fuimos y lo que somos ahora.
Después de la muerte de mi padre en enero quería escaparme. La isla de Pascua… Vietnam… cualquier lugar me hubiera gustado para poderme alejar de los meses pasados, para irme lejos y volver a encontrar mi energía. Pero viajar sola me llevaba a sentir otras ansiedades en un momento en el cual quería estar rodeada por otras personas. No necesité mucho tiempo para decidir de seguir un taller con Ernesto, viajar: estudiar y crear nuevas amistades. ¿Pero que taller? Primero pensé en aquel en Perú – entre las altas montañas y las estrellas… ¿O quizá durante la fiesta de Día de Muertos? Al final decidí tomar los dos.

La noche del cementerio mis emociones se chocaron mientras caminabas entre la gente que había perdido sus seres queridos. Sentí un sentido de estupor cuando vi centenares de velas iluminar la noche mientras escuchaba la música y mis ojos veían los cempasúchil anaranjados. Después sola, en un rincón perdido del cementerio el recuerdo de mi padre me hizo llorar. Mientras me movía lentamente una familia me invitó a sentarme con ellos. También ellos habían perdido su padre este año. Compartimos una copa de mezcal pensando en nuestros difuntos. Lo que tenía delante de mi no era una ceremonia de condolencias sino un himno a la vida.

Los siguientes días en la Sierra, mientras nuestras fotos y amistades se profundizaban, fueron para mi la parte más linda del taller.
¡Despertándome con una vista hermosa de nuestras habitaciones y el aire vigorizante de la mañana, sentía aquella excitación de cuando sabes de haber capturado un momento único!
En la noche celebrábamos cada día pasado juntos con mezcal que nos hacia olvidar de todas las curvas y los baches en el camino.
¡Y pensar que solamente unos días atrás caminado por el mercado casi no nos conocíamos … y ahora catorce somos uno!
Llegué a Oaxaca con la mente dispersa y acabé el taller con el corazón lleno de recuerdos maravillosos.

Acabé mi viaje en México con Judith, una amiga del primer taller con Ernesto en Cuba. Tuve manera de apreciar cuanto especiales y duraderas sean estas amistades.
Son tan importantes como el crecimiento de mi ojo. En realidad, las dos cosas se funden intentando capturar imágenes y “elefantes” (elementos) mientras nos reímos repetidamente; mientras nos ayudamos mutuamente con la edición, con distintos programas de computación, con los colores y con la vida. Ernesto, Judith y mi nueva familia: Aisling, Pam, Sandra, Umit, Willem, Silvia, Stacy, Todd, Stan, Oliver, Tammy, Juan, Sergio y mi amigo Simone. Gracias.
Espero volverlos a ver pronto. Con Amor.

Geralyn Shukwit

 



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® Oliver Stegmann

 

Este taller con Ernesto es mi segundo durante Día de Muertos. La experiencia del año pasado me había gustado tanto que decidí regresar este año también. Generalmente Ernesto nos sugiere de regresar al mismo lugar varias veces para entender mejor el lugar, su gente y come viven. Regresando, logras sacar mejores fotos con el pasar del tiempo. Aunque visitamos muchos lugares familiares para mi, tanto en Oaxaca como en la Sierra, vivimos oportunidades fotográficas nuevas.
Encontré nuevos amigos que compartían la misma pasión por la fotografía. Nos sentimos unidos y aprendimos mucho mirando las fotos sacadas por todos: se aprende no solamente recibiendo consejos útiles y honestos sobre tus imágenes sino también hablando sobre las imágenes de los otros participantes. Ernesto es muy severo durante la sesión de edición: fotos consideradas mediocres quedan afuera y mejor olvidarse de ellas porque debilitarían la selección entera.
Durante el taller también tenemos la oportunidad de ver nuevo trabajo de Ernesto y de escucharle hablando de su filosofía fotográfica y de vida.
¡No veo la hora de regresar a repetir la experiencia de Día de Muertos  junto con Ernesto el próximo año!

Oliver Stegmann

 



 

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® Pamela Richmond

 

Querido Ernesto, como siempre el taller fue lleno de inesperadas y placenteras diversiones. Oaxaca es lindo, las montañas eran frías y un poco húmedas, pero el grupo fue energizante; las celebraciones de Día de Muertos y la gente que participaba son emocionantes.
Naturalmente sacar buenas fotos es siempre un desafío mientras intentábamos captar la realidad y el espíritu del evento. La combinación de situaciones de dolor y de fuerza me llamaron mucho la atención.
El nombre del grupo Nosotros y Los Otros paradójicamente nos ayudó a ser unidos y a reconocer nuestras diferencias. Quien se lo hubiera imaginado que ir arriba y abajo sobre caminos enlodados bajo la lluvia intentando sacar fotos hubiera sido tan divertido. Y después obviamente había el mezcal.

Pam Richmond

 



 

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® Sandra Pereznieto

 

Ha llegado el momento de las despedidas. Como gotas de agua, cada uno retoma su rumbo. Queda solo el silencio
Y quedan en la memoria máscaras y comparsas, flores de cempasúchil, cementerios y veladoras, aroma de chimeneas y noches de mezcal. Pero quedan sobretodo los amigos unidos por una misma pasión, por un mundo lleno de fotografías compartidas, vividas al unísono como una pieza de música. Queda un trozo de vida que llena el alma y se queda para siempre. Juntos hemos escrito una historia que forja nuestro camino. Oaxaca será siempre un sitio especial, con sus montañas lluviosas y sus bandas de pueblo, con su gente sencilla y llena de tradiciones ancestrales que nos emocionan. Pero en mi memoria queda sobretodo el rostro sonriente de cada uno de vosotros, que en todo momento me habéis hecho sentir como parte de un todo hermoso. Vuestras muestras constantes de cariño han acariciado mi alma.

Como la primera vez, el crecimiento ha sido inmenso y el reto difícil. El trabajo constante y la concentración ha dado sus frutos, pero no sólo los propios sino los ajenos. La alegría por el éxito de otros se ha transformado en felicidad honesta.
La sutileza de las fotos de Juan nos ha sorprendido; la fuerza de las fotos de Umit; la mirada especial de Simone; la dulzura y sencillez de Tammy; la magia de Aisling; las imágenes casi etéreas de Geralyn; Silvia es como un volcán en erupción; las palabras siempre sabias y sinceras de Stan, su trabajo pausado se refleja en sus imágenes; el caminar admirable de Pam fue como una lección de vida; la energía de Willem; la altura en todos los sentidos de Oliver; los pasos firmes de Sergio; las risas de Sissy; la suavidad en las imágenes de Stacy; los colores de Todd, y entre todo ellos, Isla de Ernesto. Todas y cada una de sus imágenes se quedan en mi.  

Fotografiar mi gente y mi tierra fue hermoso. Ernesto nos guió de nuevo por un sendero mágico y con paciencia y bondad nos retó a seguir creciendo, sin concesiones, dando por sentado que podemos ser la mejor versión de nosotros mismos. La dificultad y el esfuerzo nos unió en la amistad y nos obligó a ayudarnos mutuamente, y desde el cariño aprender de cada mirada, de cada imagen, de cada tropiezo, que hacíamos nuestro, de todos.
En mi camino hacia lo que sería mi segundo taller con Ernesto me preguntaba cómo sería fotografiar un mismo evento con otros 13 fotógrafos, considerando que en mi primer taller era la única alumna. Pero jamás podía imaginar que sería una experiencia tan enriquecedora. La bondad y el compañerismo fueron el hilo que tejió una red de apoyo sincero que propició instantes lindos, divertidos, emocionantes. Fue increíble constatar día a día como cada cual tenia una forma de ver tan propia que incluso tomando la misma foto hombro a hombro, el resultado era siempre distinto.

Me llevo no sólo las imágenes escogidas, sino tantas otras que no tomé yo, pero que siento tan mías por la felicidad que me produjo ver cómo se iban logrando ante mis ojos sorprendidos. Y me llevo la sensación de haber dado un segundo paso en un camino que apenas comienza.
Y el brujo detrás de esta “comparsa” vuelve a ser este hombre siciliano de una calidad humana extraordinaria que con una visión muy suya de lo que es un momento fotográfico, comparte con nosotros su historia, su familia, sus rincones de mundo buscados con amor, sus propios fracasos y aciertos, y que de su andar podemos ir aprendiendo, y de su bondad sentirnos inmensamente agradecidos.

Gracias a todos y cada uno de Nosotros y Los Otros por un tiempo de risas suspendido en un lugar al que siempre podré volver en mi recuerdo.
Y sé bien que nuestros caminos se volverán a cruzar, así que guardaré mis besitos y abracitos de cada mañana para cuando os vuelva a tener delante.
Y gracias Ernesto por tanto y por todo. 

Sandra Pereznieto

 



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® Sergio Barra

 

Mi experiencia en Oaxaca puedo describirla como algo que no tenía previsto. Pensé que podía estar preparado para todo, sentí que, por estar en mi país, para mi no sería tan sorprendente la experiencia del workshop.

Al inicio del taller mi ansiedad fue mucha: primero, algunas distracciones por cuestiones de trabajo; luego el miedo a exponer mi incipiente trabajo. Reconozco que quizá fuí el menos experimentado de los participantes al taller. Creo que eso me hizo dudar sobre si debía o no presentar mi portafolio que, finalmente y con muchos nervios, presenté ante los ojos de muchos experimentados y grandes fotógrafos.

Si no hubiera decidido desconectarme del mundo y vivir plenamente la experiencia del taller, no creo que hubiera logrado mucho y  mi vida seguiría igual. Sin embargo decidí entregarme por completo al workshop y dejar atrás todos los asuntos que podrían distraerme. Gracias al valioso apoyo de mi familia logré sumergirme en ese mundo maravilloso y mágico que es la vida en México y pude capturarlo en sorprendentes imágenes a lo largo de los días que exploramos los diferentes lugares de Oaxaca y su Sierra Norte.

Gracias Ernesto por permitirme ser parte de esta aventura. Bien sabes que has cambiado algo muy dentro de mi. Gracias a todos los compañeros que con mucho compromiso me ayudaron en cada momento; su compañerismo, consejos, cariño, y paciencia lograron que me sintiera realmente como en familia. Gracias Silvia, Simone, Umit, Geralyn y Willem por hacer de este viaje una gran aventura y ser parte de Los Otros. Gracias Stan por tus consejos y, claro, por las excelentes recomendaciones para comer; gracias Sandra por tener la capacidad de estar al pendiente de todos y hacernos sentir muy importantes; Tammy gracias por muchos momentos de alegría; Pam tu fuerza y energía siempre fueron importantes en todo el grupo; Aisling aprendí mucho de ti, tu sensibilidad es increíble; Todd y Stacey gracias por sus atenciones; Juan eres un ser humano extraordinario y Sissy gracias por tu confianza, disfruté mucho las charlas que tuvimos.

Oaxaca es un lugar mágico lleno de tradiciones que se repiten año con año, lleno de color, misterio, música, naturaleza, imágenes y momentos que enriquecen constantemente esta experiencia: Oaxaca es mágico.

Me quedo con la bondad y la gentileza de su gente, con sus miradas francas y sus formas sencillas, su hospitalidad, su felicidad por compartir sus risas, bailes y cantos, sus montañas, caminos sinuosos y grandes pinos, su mezcal y quesillo, sus tlayudas y chapulines.

Hoy mi vida ha cambiado, no solo como alguien que tiene una gran necesidad de comunicarse a través de un excelente vehículo como la fotografía, sino también porque hoy con mis ojos nuevos puedo comunicar mejor lo que siento y lo que quiero; porque he descubierto que muchas alegrías son simples y que con poco podemos disfrutar intensamente cada momento, porque lo valioso está tan cerca si queremos verlo, porque soy afortunado de vivir lo vivido y de estar donde estoy. Gracias Dios por todas tus bendiciones.

Gracias Ernesto por permitirme vivir esta experiencia y espero verte muy pronto en Sicilia.

Sergio Barra

 



 

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® Silvia Montanari

 

Cuando uno se pierde siempre es buena idea regresar de donde se partió. Mi fotografía nació en esta tierra contradictoria y malditamente bella: por esto regresé.
Una experiencia nueva aquella de Oaxaca en la cual respiré la muerte y me dejé arrebatar por la vida.

La vida te sorprende así, sembrando dentro de un paisaje, una canción, una imagen, un olor, que después ya no logras cancelar porque desde aquel momento en adelante tus ojos son nuevos.
Los míos son llenos de luz de velas, de sol que amanece entre las montañas, de gente que baila, de risas con los amigos, de monstruos absolutamente amigables, de noches con una copa de mezcal en la mano…. y cuando logras detener estas emociones por un momento, entiendes que en aquella foto está la felicidad.

Quisiera tener los brazos tan largos para poder alcanzarles a todos y para darles las gracias de haber estado; de alguna manera cada uno de nosotros me enseñó algo.
Gracias a los Nosotros por la paciencia y gracias a Los Otros por el gozo en su estado más puro pero, sobre todo, gracias a Ernesto por esta bellísima oportunidad y por haberme despertado de mi torpor fotográfico, y gracias a mis dos hermanos Juan y Umit para haberme regalado unos instantes que valen toda una vida.

Es verdaderamente excepcional cuanto tú Ernesto logras ayudar cada uno de tus alumnos: somos tan diferentes a pesar que todos respirábamos con el mismo ritmo.
Espero un día de poder hacerles sentir orgullosos de mi. Por el momento sigo mi viaje en México y en mi alma. Siempre estarán bien guardados en mi corazón.
Nunca se olviden de su sonrisa. Con amor.

Silvia Montanari.

 



 

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® Simone D´Angelo

 

Cuando me decidí tomar mi primer taller fotográfico, llegué a Ernesto Bazan por una serie de pequeñas coincidencias fortuitas. En mi mundo fotográfico, hecho todo de sensaciones, Ernesto me parecía una figura de la cual me parecía de percibir la esencia a pesar de no haber desentrañado su conocimiento. Al mismo tiempo sentía un una rara mezcla de sintonía y distonía que me intrigaba bastante, para, al final, decidir de no querer profundizar los motivos. Evité también de mirar las fotos de los talleres pasados como Ernesto me había aconsejado. Quería llegar a México totalmente virgen y así lo hice.

El impacto, mimado por los colores de Casa Arnel, fue, desde el comienzo, muy positivo. La bondad del trabajo de Ernesto era ya tangible en la camaradería del grupo formado casi integralmente por “veteranos” de talleres pasados. Una sintonía en la cual fue fácil entrar a pesar de algunos serios problemas de comunicación. Tener a mi alrededor Ernesto fue un privilegio. Poderlo mirar de reojo mientras sacaba fotos con la misma calma y la misma pasión que comunica en las fotos de su vida fue tan valioso como los preciosos consejos durante las sesiones de edición de grupo. Mil gracias Ernesto por los consejos y los cumplidos que casi me hicieron enrojecer.

A todos los amigos del grupo Los Otros y Nosotros: lo siento por los numerosos lost in translation, pero fue una suerte que a través de compartir las imágenes fotográficas se logre hablar de ti mismo y de recortar, en poco tiempo, la distancia más allá de las palabras. Quizá es por esta razón que entré de manera inconsciente en muchas de sus fotos.

No olvidaré la mágica noche en el cementerio de Atzompa (entré de puntillas y salí come un zombi mezcalizado); los muros colorados que brotan de arte fresca a lo largo de todas las calles de Oaxaca, la inesperada preocupación de mi novia que pensó que me había muerto en la Sierra (Linda gracias por haberme convencido a sacar fotos en color) y la bellísima fiesta en Etla. Hasta pronto. 

Simone D’Angelo

 



 

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® Stacy Pervall

 



 

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® Stan Raucher

 

Un workshop con Ernesto es siempre una experiencia maravillosa. Este, mi noveno junto con él, fue muy especial. Como siempre, su enseñanza fue muy profunda, te empeña y es gentil a la vez. También me inspiró mucho ver el trabajo de los otros estudiantes, y poder sentir la cooperación y la asistencia entre todos nosotros. Siento ya que este taller tendrá un efecto relevante en mi enfoque fotográfico.

Le doy las gracias a mis viejos amigos – Oliver por nuestras conversaciones y por la edición; Umit por su entusiasmo y el placentero mezcal; Willem por encararse nuevos desafíos y Juan para decir “no” y por su bellísimo portafolio mexicano. También quiero agradecerles a mis nuevos amigos: Sandra por ser tan abierta con su mente y corazón; Silvia por sus risas y por las tres reglas; Simone por estar en las fotos de los demás; Sergio por su sentido del humor y por su guia; Tammy por su espíritu joven; Pam por su espíritu aún más joven; Todd por su perseverancia; Stacy por conocer y expresar sus ideas; Aisling por su masaje en el cuello y Geralyn por su comportamiento quieto y reservado.
Gracias también a Sissy por haber organizado una cena maravillosa para todos nosotros en un lugar perdido.

Que grupo increíble, lleno de gente de talento y de personas divertidas, de diferentes naciones y generaciones – no a Nosotros y Los Otros, si a, Todos. All

Stan Raucher

 



 

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® Tammy Merino

 

Oaxaca,  fue mi segundo taller con Ernesto que me entregó una vez más muchísima inspiración y confianza para seguir creciendo y aprendiendo fotográficamente.
Al principio estaba confundida e indecisa con tomar el taller del día de muertos, pues no quería fotografiar únicamente máscaras de Halloween. Pero confié en Ernesto y una vez que el taller empezó entendí que no tenía nada que ver con Halloween y me enamoré de Oaxaca y su cultura tan autóctona y tan arraigada, y también con todo lo que la vida nos estaba entregando. La visita al cementerio, fue una experiencia más allá de lo humano, fue una experiencia espiritual, que volvería a repetir muchas veces en mi vida. Es muy emocionante poder ser parte de un ritual tan hermoso y poder compartir con las familias sus momentos de intimidad, a veces con dolor y a veces con desapego.

Por otro lado las comparsas y sus disfraces van más allá de la imaginación, es todo realmente mágico y surrealista.
Todo esto sin la compañía de Ernesto jamás sería posible. Pues Ernesto es la llave que abre la puerta a todo este sinfín de posibilidades y aventuras.
Agradezco haber sido parte de este maravilloso viaje y de haber tenido todos mis compañeros increíbles de los cuales aprendí muchísimo!
También gracias Sissy por tu compañía y ternura. Viva Nosotros y los Otros!!! 

Tammy Merino

 



 

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® Todd Stern

 



 

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® Umit Okan

 

Mi segundo taller con Ernesto aquí en Oaxaca fue muy divertido. Más allá de las pocas fotos buenas, regreso a mi casa con unos recuerdos muy especiales… Estoy contento de haber vuelto a ver viejos amigos durante el taller mexicano.
Tomar mezcal con Kanka y beber sorbos de chocolate caliente en el Mayordomo valió todo el viaje.
el próximo taller será Bahía. No veo la hora de pasar diez días más con Ernesto.

Umit Okan

 



 

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@ Willem Kuijpers

 

Durante la Pascua del 2011 en Sicilia quedé con Umit que nos íbamos a ver en el taller de Oaxaca en el 2013.
Después de Cuba y Sicilia, este taller es mi cuarto taller con Ernesto.

Ahora después de cuatros semanas de vuelta a mi casa ha llegado el momento de la reflexión.
Fotográficamente hablando considero que mi actuación en el taller no fue muy productiva debido  a una serie de problemas con la aerolínea, el hecho de no haber podido dormir por sesenta horas y por fin no haber podido entrar totalmente en sintonía  con Oaxaca y su extraordinaria gente.
Pero como menciona Juan que dice que México es su monstruo, Oaxaca será mi monstruo y tendré que luchar con él… Quizá regresare el próximo año.

A parte mis dificultades, me divertí muchísimo con este grupo de bellas personas de diferente parte del mundo y con background tan diferentes pero todos compartiendo la misma pasión por la fotografía. Creo que sea esta la cosa importante: conocer gente que tiene tu misma pasión.

Trabajar duro para poder lograr algunas buenas fotos.
Fue una experiencia que no olvidaré nunca y que siempre quedará guardada dentro de mi: emborracharme un poco en el cementerio; andar de casa en casa con las comparsas en los pueblos de la sierra tomando cerveza y mezcal; ir en coche con el Maestro Sergio manejando; ver la mirada orgullosa de Juan por ser mexicano; pasar tiempo con “Los Otros” y naturalmente con “Nosotros”; cantando canciones  mexicanas en una mezcalería; Y finalmente gozar la espectacular vista de la Sierra de nuestros balcones y encontrarme con la cobija de la princesa en mi cuarto.

Ojalá vea algunos de ustedes durante la semana santa en Sicilia.

Willem Kujiper

 



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